Una estrella que vibra para revelar su interior

Las enanas blancas son los restos compactos de estrellas semejantes al Sol que se encuentran en las etapas finales de su evolución. Algunas de ellas, conocidas como variables ZZ Ceti, presentan pequeñas pulsaciones (o vibraciones internas) que se manifiestan como cambios temporales en su brillo. Estudiarlas es clave porque esas pulsaciones permiten investigar cómo son por dentro, mediante una técnica llamada astrosismología.

Un equipo internacional con participación de los investigadores del IALP y de la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas (UNLP), Francisco De Gerónimo y Alejandro Córsico, analizó la estrella WD 1310+583 utilizando datos del satélite TESS. A partir de su curva de luz (gráfico que muestra cómo varía su brillo a lo largo del tiempo), identificaron nada menos que 41 frecuencias (o ritmos) de pulsación, una cantidad inusualmente alta que abre la puerta a estudios muy detallados.

Estas pulsaciones están relacionadas con ondas internas similares a vibraciones, recorren toda la estrella y permiten inferir su estructura. El análisis sugiere que esta enana blanca tiene una masa mayor a la mitad de la masa del Sol, y que completa una rotación aproximadamente cada 1.2 días.

Aunque los modelos actuales no logran describir perfectamente todas las pulsaciones observadas, este tipo de estudios marca el camino: cuanto más ritmos ofrece la “música” de la estrella, más información se puede extraer sobre su interior.

En definitiva, estas estrellas no solo brillan: también “resuenan”, y en esas vibraciones se esconde la historia de su evolución.

+paper: https://ui.adsabs.harvard.edu/abs/2026A%26A…707A..47B/abstract