Las galaxias activas son aquellas en donde se identifica que el agujero negro supermasivo que se encuentra en sus centros está acretando materia y produciendo radiación en ese mismo proceso. Sin embargo, no todos los núcleos activos se comportan de la misma manera. Algunos emiten mucha más radiación que otros, los llamados de “baja luminosidad” (¡aunque sigue siendo muy alta, comparada con la radiación que se origina en las estrellas!); algunos tienen jets (eyección colimada de partículas a velocidades cercanas a la de la luz), otros no. La galaxia Messier 58 (M 58) es un ejemplo de una galaxia con núcleo activo de baja luminosidad que también tiene jets. La región central de M 58 fue estudiada recientemente con datos del Telescopio Espacial James Webb (JWST) por un equipo internacional que incluye a Victoria Reynaldi, investigadora del IALP.
Los investigadores analizaron observaciones en luz infrarroja obtenidas con los instrumentos NIRSpec y MIRI. Estos datos permiten ver en detalle y estudiar el comportamiento de la componente más abundante del gas interestelar en su fase fría: las moléculas de H2 (dos átomos de hidrógeno ligados).
Al estudiar el brillo y la distribución del H2, el equipo encontró que existen zonas donde el gas se calienta y emite radiación cuando sobre él actúan ondas de choque de baja velocidad. En la región más interna, de unos 700 años luz de tamaño, se observa también que el gas se comporta de manera turbulenta. Tanto la generación de las ondas de choque como el movimiento turbulento se deben a la interacción del jet con el medio interestelar en la zona más interna de la galaxia: la región que circunda al núcleo activo.
Incluso un agujero negro de masa modesta, con un jet débil, puede perturbar el gas circundante y modificar su propio entorno. Este trabajo muestra cómo la sensibilidad del Telescopio James Webb es capaz de revelar los procesos más internos de las galaxias, pero cruciales para entender su evolución.
+paper: https://ui.adsabs.harvard.edu/abs/2025A%26A…704A..88L/abstract