El cometa 12P/Pons-Brooks, apodado en la prensa como el “cometa diablo” por la forma peculiar de su cabellera, es un cometa del tipo Halley que tarda 71 años en dar una vuelta completa alrededor del Sol. Fue descubierto en 1812 y sigue una órbita muy inclinada respecto a la órbita terrestre, que lo lleva desde las afueras del sistema solar hasta las regiones interiores del mismo, donde desarrolla su cola y se vuelve visible desde la Tierra. Los cometas están compuestos por hielo y roca, materiales aglomerados en un núcleo. Al aproximarse al Sol, el hielo del cometa se sublima formando una atmósfera gaseosa transitoria que, al ser soplada por el viento solar, despliega la magnífica cola típica de los cometas. Durante esta etapa de intensa actividad en el núcleo cometario, resulta habitual que, además de expulsar gas, muchas partículas de polvo y numerosos guijarros sean eyectados a gran velocidad.
En su último acercamiento, el cometa 12P/Pons-Brooks fue observado desde el Complejo Astronómico El Leoncito (CASLEO), en San Juan. Entre mayo y junio de 2024, se obtuvieron imágenes con diferentes filtros de luz (I, R y V) que permitieron estudiar cómo se comporta el polvo que rodea al núcleo del cometa. Este trabajo fue llevado a cabo por un equipo de investigación que incluyó a Eduardo Fernández-Lajús y Romina Di Sisto (ambos del Instituto de Astrofísica de La Plata, CONICET–UNLP), junto con colegas de San Juan.
El análisis de estas imágenes mostró dos regiones activas que, al liberar polvo de manera simultánea, le dieron al cometa su aspecto llamativo (un núcleo con dos “cuernos” como la figura de un diablo). Sin embargo, a diferencia de lo que suele ocurrir en otros pasos de 12P por el sistema solar interior, en esta oportunidad no se detectaron estallidos bruscos de actividad. El polvo se comportó de manera “ordinaria”, sin sobresaltos, y los estudios sugieren que estaba compuesto principalmente por partículas grandes, expulsadas a alta velocidad desde esas dos zonas activas del núcleo.
Observar y modelar estos cometas no solo nos brinda un espectáculo celestial, sino también una ventana para indagar sobre los materiales más primitivos que dieron origen al sistema solar.
+paper: https://ui.adsabs.harvard.edu/abs/2025P%26SS..26706181G/abstract