Cuando pensamos en galaxias no debemos limitarnos a estrellas y nebulosas: también contienen grandes cantidades de materia oscura, una forma de materia que no emite luz y cuya presencia se detecta por su influencia gravitatoria. Conocer cuánta materia —visible y oscura— rodea a una galaxia es clave para comprender cómo evolucionan estos enormes sistemas.
En este trabajo, Juan Pablo Caso y Bruno De Bórtoli (IALP-FCAG), junto con Tom Richtler (U. de Concepción, Chile), analizan la masa de NGC 3268, la galaxia dominante del cúmulo de Antlia. Para esto utilizan datos de velocidad radial de estrellas tomadas con el telescopio Gemini y medidas adicionales de cúmulos globulares, que son grandes concentraciones de estrellas muy antiguas orbitando la galaxia. Al estudiar cómo se mueven estos objetos, es posible inferir cuánta masa hay “tirando” gravitacionalmente de ellos.
Los resultados indican que NGC 3268 posee un halo, la región externa dominada por materia oscura, de masa moderada, con un valor aproximado entre 14 y 43 billones de veces la masa del Sol. Además, al comparar estos resultados con los movimientos de otras galaxias del cúmulo, se sugiere que una parte de ellas todavía no está completamente estabilizada gravitacionalmente y podría estar cayendo hacia la región central.
Este tipo de estudios permite reconstruir la historia de formación de cúmulos de galaxias, algunos de los ambientes más extremos y masivos del universo cercano, y entender mejor el papel de la materia oscura en su evolución.
+paper: https://ui.adsabs.harvard.edu/abs/2025Univ…11..344C/abstract