Cómo evolucionan las enanas blancas de núcleo de helio en sistemas binarios extremos

¿Qué pasa cuando dos estrellas viven tan cerca que dan una vuelta una alrededor de la otra en apenas una hora? A simple vista parecen tranquilas, pero en realidad están atrapadas en una lenta danza que, con el tiempo, las llevará a chocar y unirse en una sola estrella.

Este es el caso de ciertos sistemas formados por dos enanas blancas. Las enanas blancas son el resto compacto que queda cuando una estrella como el Sol agota su combustible. Son objetos del tamaño de la Tierra pero con una masa parecida a la del Sol, y están tan comprimidos que una cucharada de su material pesaría toneladas.

En algunos casos, una de estas estrellas no está hecha de carbono y oxígeno, sino de helio. Se forma cuando, en un sistema binario con componentes muy próximas entre sí, una estrella se expande para convertirse en gigante y pierde de golpe sus capas externas, dejando expuesto su núcleo de helio. La cantidad de hidrógeno que conserve alrededor de ese núcleo cambiará por completo su destino: si es muy poca, se enfriará rápidamente y se convertirá en enana blanca en unos pocos millones de años; si es más, seguirá ardiendo lentamente durante cientos de millones de años.

El trabajo de Leandro Althaus, Leila Calcaferro y Alejandro Córsico (IALP, CONICET–UNLP), junto a Warren Brown (CfA, Harvard & Smithsonian), usa modelos computacionales para entender estas diferencias. Saber cuánta envoltura de hidrógeno conservan permite reconstruir la historia de estos sistemas… y predecir su final. Porque, con el paso de millones de años, ambas estrellas seguirán acercándose, hasta que finalmente se fusionen en una nueva y única enana blanca, formada por la unión de las dos.

+paper: https://ui.adsabs.harvard.edu/abs/2025A%26A…699A.280A/abstract