Donde parecía no haber estrellas
Nuestra galaxia, la Vía Láctea, es una galaxia espiral. La mayoría de las estrellas, gas y polvo que la componen se distribuye en forma de un disco achatado en el cual se encuentran los brazos espirales. En esas regiones, el gas y el polvo se comprimen dando lugar a la formación de nuevas estrellas. Sin embargo, una zona del brazo espiral llamado Carina–Sagitario parecía tener una densidad de estrellas inusualmente baja. ¿Se trataba de una característica real de esa estructura de nuestra galaxia o simplemente se debía al oscurecimiento causado por el polvo que obstruye la observación de las estrellas?
Para responder esta pregunta, un equipo de investigadores formado por Mariela Corti y Leonardo Paíz (IALP, FCAG), Lucía Rizzo (FCAG) y Gabriela Elizalde Caviglia (Facultad Regional Concepción del Uruguay, UTN), analizó los movimientos y propiedades de las estrellas utilizando datos del satélite Gaia. Luego aplicó técnicas de agrupamiento para buscar nuevos cúmulos abiertos, que son conjuntos de estrellas jóvenes nacidas juntas y que se mantienen unidas por su gravedad mutua. Finalmente, combinó esta información con observaciones de luz en distintas longitudes de onda, desde el infrarrojo hasta las ondas de radio, para comprobar si los candidatos eran sistemas estelares reales y estudiar su entorno.
El resultado fue el descubrimiento de cinco nuevos cúmulos abiertos. Cuatro de ellos son jóvenes, con edades de entre 10 y 50 millones de años, mientras que el quinto tiene unos 2.000 millones de años. Uno de los sistemas jóvenes contiene además objetos estelares jóvenes, una señal de actividad reciente de formación estelar.
Los resultados indican que la baja cantidad de estrellas observada en esta región no se debe principalmente al polvo interestelar. Parece tratarse de un verdadero “valle” de formación estelar: una zona donde nacen menos estrellas y no se desarrollan grandes complejos, pero donde la formación estelar continúa en pequeños grupos aislados.
Estos resultados muestran que la formación de estrellas en los brazos espirales no es uniforme. Incluso en regiones aparentemente poco activas, pequeñas concentraciones de gas pueden seguir dando origen a nuevas generaciones de estrellas, aportando nuevas piezas para comprender cómo se estructura y evoluciona nuestra galaxia.
+paper: https://ui.adsabs.harvard.edu/abs/2026A%26A…712A..18C/abstract